miércoles, 30 de noviembre de 2011

No saber dónde, cómo ni cuando.

Hoy, un martes de esos que odio, y sí, repito que daría muerte a los martes, aquí estoy antes de irme a dormir intentando desahogarme un poquito para poder dormir bien. Son las 00:42 y en mi ordenador suena "Someone like you" , mi mente está unos cuantos meses atrás y mi corazón desearía estarlo de verdad. Madrid se ve precioso desde un quinto y con las torres de fondo. A veces pienso en la cantidad de personas que habrá escondidas detrás de tantas luces diminutas que se ven hasta el horizonte. Hoy es día 30, y sinceramente acabo de darme cuenta, ¿un año desde aquella tarde que cambió todo? como pasa el tiempo, y que de cosas han cambiado. Parece que hace una semana estaba nerviosa por mis primeros exámenes de segundo de bachiller, estaba llena de cariño y abrazos, llena de dudas y de miedos por no poder conseguir lo que quería, llena de indecisión por no saber si quedarme o perseguir mis sueños, y ahora, un año más tarde aquí estoy, en Madrid como he deseado siempre, haciendo lo que me gusta, conociendo a personas increíbles, sin abrazos y sin cariño, sin ti, pero persiguiendo mi sueño, que es lo más importante. La vida a veces te regala momentos y te quita otros, pero todo pasa por alguna razón y la razón de que te fueras es poder seguir y luchar por lo que quiero. A veces es bonito mendigar un poco de cariño, he mendigado y eso me ha regalado millones de sonrisas. Cada cual con una mirada, unas manos, unos besos, cada cual con un olor especial y un algo que se te queda guardado pero todo ellos tienen algo en común, y es que me han echo sentir felicidad, plena o por un instante pero al fin y al cabo ¿Existe la felicidad plena? Déjenme dudarlo. Otra cosa en común es que de todos ellos he aprendido, de los amores esporádicos , de esos que no duran más que un suspiro, y de esos amores que se quedan guardado en tu corazón y en tu mente por los siglos de los siglos. Son distintos tipos de amor, pero ambos en definitiva son amores, y como tal te aportan una enseñanza y te hacen mas y mas fuerte, porque hay que sufrir y tropezarse millones de veces para poder levantarse, porque hay que tocar fondo y luego volver a brotar, porque el brotar es lo más bonito, porque cuando vuelves a encontrarte a ti misma eres inmensamente feliz, y todos esos baches hacen que avances cientos de pasos en el camino de la búsqueda. Porque nada es para siempre, y los suspiros cuando se van también duelen. Poco a poco en ese camino de la vida vas dándote cuenta de quienes son las personas que realmente merecen la pena y quien no, unos se van, otros vienen y otros sencillamente se quedan hoy y para siempre.Esos que se quedan son los que interesan, los que te hacen ver que eres una maravillosa persona, porque aunque no los seas , ellos hacen que lo seas y te regalan la vida. Mis amigos...así se llaman esas personas, amigos y después de muchos pero muchos tropezones e incluso golpes, me he dado cuenta que ellos son los que siempre están ahí y nunca me dejan sola. Lágrimas, risas y millones de momentos, eso es lo que aguantan y te regalan los amigos. Espero poder escribir pronto una entrada para ellos, porque se merecen eso y más. Y ahora ya va siendo hora de irse a dormir... y hoy me voy echándoos un poquito más de menos que de costumbre y como no, con muchos recuerdos rondando por mi mente, porque un siempre es un sí que no acaba nunca, y Tú vas a estar siempre.